Introducción
Los
trastornos neuromusculares son motivo de consulta
a diferentes especialistas infantiles. Los pediatras
son los primeros en ser consultados, y es frecuente
la referencia a ortopedistas infantiles y otros
especialistas que acogen las muy variadas consultas
cuyo estudio conduce finalmente al diagnóstico
de un trastorno neuromuscular.
Estas
enfermedades no son infrecuentes dentro de la
morbilidad pediátrica, presentando incidencias
de: 1 en 3.500 recién nacidos vivos hombres
en distrofia muscular de Duchenne (DMD) y de
1 en 6.000 nacidos vivos en atrofias musculares
espinales (AME) (1). Se encuentran ampliamente
distribuidas a nivel mundial, especialmente
en zonas de alta consanguinidad. Muchas de ellas
son causa de discapacidad progresiva en el niño,
lo que genera alto impacto a nivel individual,
de la familia y la sociedad, por lo cual un
diagnóstico oportuno es fundamental.
Sin embargo, la multiplicidad de formas de presentación
y la poca especificidad de los síntomas
iniciales determina tardanza en el diagnóstico
(2). El médico pediatra general o de
especialidades relacionadas juega un rol relevante
en este aspecto, ya que son los responsables
de reconocer precozmente estas enfermedades
y de iniciar las acciones necesarias para un
diagnóstico y manejo terapéutico
oportunos.
¿Qué
son los trastornos neuromusculares y cómo
clasificarlos?
Los
trastornos neuromusculares constituyen un
grupo de enfermedades que afectan cualquiera
de los componentes de la unidad motora, es
decir, la unidad funcional constituida por
el cuerpo de la motoneurona del asta anterior
de la médula espinal, su axón
(nervio periférico) y todas las fibras
musculares inervadas por esta motoneurona
(Figura 1).
En
algunos cuadros, además del compromiso
de la unidad motora existe compromiso de otros
tejidos (cerebro, corazón, etc.) por
lo que muchos de estos trastornos son considerados
actualmente “multisistémicos”
(3).
El
efector final es el músculo, pero éste
puede comprometerse en forma primaria, o secundaria
a la denervación. De acuerdo a este
concepto las ENM pueden clasificarse en:
1.Atrofias
neurogénicas que incluyen las enfermedades
de la motoneurona y del nervio (neuropatías).
2.Miopatías
o patologías primarias del músculo
sin alteraciones estructurales en nervio periférico.
3.Trastornos
de la unión neuromuscular.
Cada
una de estas afecciones puede ser de causa
hereditaria o adquirida, dando origen a una
clasificación que se presenta en la
tabla 1.
¿Cómo
se presentan los trastornos neuromusculares?
Las
formas de presentación (Tabla 2) dependen
de la edad de inicio y de las características
de cada enfermedad, y según su curso
pueden ser agudas o crónicas.
De
esta amplia variedad de formas de presentación,
la mayoría inespecíficas, surge
el enfrentamiento al paciente con un probable
trastorno neuromuscular, que incluye varias
etapas:
| Tabla
2: Formas de presentación de las
Enfermedades Neuromusculares |
|
Recién
nacido hipotónico
Retraso del desarrollo motor
Alteración de la marcha
Caídas frecuentes
Falta de fuerza
Fatigabilidad
Alteraciones ortopédicas
(pie bot, pie cavo, escoliosis)
Artrogriposis
Trastorno de lenguaje
Trastorno de deglución
Trastorno respiratorio
Mialgias, calambres y/o intolerancia
al ejercicio
Rabdomiolisis/ mioglobinuria
Aumento de transaminasas sin causa
hepática |
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|
1.Definir
la anormalidad (¿cuál es el
problema?): Para ello debemos definir el (los)
motivo(s) de consulta (síntomas) y
el conjunto de signos al examen neurológico
que permiten establecer un diagnóstico
sindromático (miopático, neuropático,
etc.).
2.Definir
la localización (¿dónde
está el problema?): establecer el diagnóstico
topográfico (motoneurona, axón,
mielina, diferentes elementos de la unión
neuromuscular, músculo).
3.Definir
la etiología (¿cuál es
la causa del problema?): fundamentalmente
dirigido a diferenciar cuadros genéticamente
determinados o adquiridos. En el niño
los cuadros genéticamente determinados
son mucho más frecuentes que los adquiridos,
especialmente en el recién nacido,
sin embargo es imprescindible considerar las
causas adquiridas, dado que en su mayoría
tienen tratamiento curativo y mucho mejor
pronóstico.
4.Revisar
el diagnóstico diferencial (¿qué
otros cuadros podemos descartar?): Esta etapa
del abordaje al paciente neuromuscular es
esencial por cuanto las ENM de distinta etiología
pueden compartir historia, semiología
como también algunos hallazgos de laboratorio,
lo que obliga a, que pese a que el diagnóstico
parezca obvio, plantear diagnósticos
diferenciales y argumentos por los cuales
se descartan otras posibilidades.
No
siempre es posible definir simultáneamente
diagnósticos sindromáticos,
topográficos y etiológicos,
sin embargo el establecer síndrome,
localización y diagnóstico diferencial
nos permite trazar un plan de estudio y tratamiento
racional.
¿Qué
investigamos en la anamnesis?
1.Identificamos
el motivo de consulta principal (debilidad,
retraso motor, etc.) intentando establecer
si traduce una alteración de la unidad
motora.
2.Interrogamos
acerca de motivos de consulta asociados que
pueden o no, estar relacionados con el motivo
de consulta principal. Por ejemplo en un paciente
con una distrofia muscular de Duchenne (DMD),
el motivo de consulta puede ser el retardo
motor (niño hombre que no camina a
los 18 meses), trastorno de la marcha (marcha
bamboleante con caídas frecuentes)
o la debilidad proximal (dificultad para pararse
del suelo o para subir escaleras); el motivo
de consulta asociado (que a veces puede ser
el más importante para los padres)
puede ser un retraso de lenguaje o dificultades
aprendizaje evidenciadas precozmente en la
etapa preescolar y de ocurrencia frecuentemente
en esta distrofia muscular. En general estos
niños presentan coeficiente intelectual
menor que el promedio de la población
general y en cerca de un tercio se evidencia
un retardo mental leve. Los motivos de consulta
asociados o “secundarios” son
claves en el diagnóstico y no deben
omitirse o atribuirse a retrasos madurativos.
Este tipo de errores en la interpretación
de los síntomas secundarios retrasará
el diagnóstico, frecuentemente más
allá de los 4 o 5 años, lo que
en muchas familias implica un consejo genético
tardío.
3.Definimos
la edad de inicio de los síntomas,
que permite orientarse hacia grupos de causas.
La edad de adquisición de distintos
hitos del desarrollo psicomotor (DSM) nos
orienta a este respecto y acerca de etiología
y evolución del cuadro. En DMD 50%
de los niños camina tardíamente
más allá de los 18 meses. En
Atrofia Muscular Espinal los hitos del DSM
adquiridos son esenciales para diferenciar
entre los distintos tipos de AME: AME tipo
1 pueden o no adquirir control cefálico,
pero no logran sedestación autónoma;
AME tipo 2 logran sedestación, pero
no marcha autónoma; AME tipo 3 logran
marcha autónoma (5).
a)La
debilidad de inicio desde el nacimiento (manifestada
como hipotonía, hipomovilidad, dificultades
respiratorias o de deglución, apuntará
a Distrofia Miotónica Congénita,
miopatías congénitas, distrofias
musculares congénitas y menos frecuentemente
a una neuropatía congénita por
hipomielinización o algunas formas
de enfermedades de motoneurona. Aún
menos frecuentes, los síndromes miasténicos
congénitos deben considerarse ya que
pueden mejorar con anticolinesterásicos.
b)La
debilidad de inicio en el preescolar orienta
a algunas distrofias musculares, atrofias
musculares espinales tipo 2 o 3 o algunos
cuadros adquiridos, como las miopatías
o polineuropatías inflamatorias. En
el escolar son más frecuentes las polineuropatías.
4.Establecemos
el perfil temporal del cuadro, que orientará
hacia la etiología. Se consideran perfiles
temporales agudos aquellos que alcanzan la
máxima debilidad en días o semanas
(menos de 1 mes en el caso de las neuropatías
inflamatorias), subagudos en pocas semanas
a meses, y crónicos que evolucionan
en años. En general cuadros de perfil
temporal agudos o subagudos obligan a plantear
en primer término causas adquiridas
como inflamatorias, tóxicas o endocrinas.
Excepciones a esto son algunas de las miopatías
metabólicas genéticamente determinadas
que pueden debutar en forma aguda con debilidad
o intolerancia al ejercicio.
5.Igualmente
importante es definir si la evolución
de los síntomas es estacionaria (síntomas
estables durante largos periodos de tiempo),
progresiva (como ocurre en la gran mayoría
de las distrofias musculares progresivas)
o fluctuante (característico del compromiso
de la unión neuromuscular, miopatías
metabólicas y canalopatías).
6.Otros
aspectos a investigar son antecedentes del
embarazo, patología obstétrica,
percepción de movimientos fetales tardíos
o disminuidos, distocia de posición,
polihidroamnios, antecedentes de abortos repetidos
o muerte neonatal precoz. Cualquiera de estos
antecedentes puede sugerir morbilidad neuromuscular.
Antecedentes del período neonatal como
hipotonía dificultades respiratorias
o deglutorias, aun leves o transitorias, pueden
ser orientar a un trastorno neuromuscular
en especial la Distrofia Miotónica,
que en su forma congénita puede ser
oligosintomática.
7.En
cuadros de debilidad de inicio agudo o subagudo
en el escolar o adolescente es necesario investigar
dirigidamente exposición a tóxicos
(alcohol, plomo, arsénico, N-hexano)
o fármacos que pueden producir una
polineuropatía sensitivo motora adquirida.
8.Del
mismo modo es necesario evaluar enfermedades
asociadas:
a)Diabetes:
es causa de neuropatía en cuadros de
algunos años de evolución y
se asocia a cuadros neuromusculares con compromiso
multisistémico como la Distrofia Miotónica
de Steinert y las citopatías mitocondriales
b)Hipoacusia:
se asocia a varias enfermedades neuromusculares,
entre las que se incluyen algunas neuropatías
hereditarias, miopatías mitocondriales,
enfermedad de Refsum, etc.
c)Cardiopatía:
de relativa frecuencia en distrofinopatías,
distrofias facio-escápulo-humeral,
distrofia de Emery Dreifuss, laminopatías,
miopatías metabólicas, mitocondriales
y otras.
d)Compromiso
ocular: de cámaras (distrofias musculares
congénitas con compromiso ocular),
cataratas (asociadas a neuropatías
específicas y distrofia miotónica
entre otras), etc.
Es importante tener presente que estas alteraciones
asociadas pueden ser parte de trastornos multisistémicos
familiares en que los síntomas pueden
presentarse en diferentes momentos en individuos
de una misma familia, de modo que deben buscarse
en forma dirigida y reiterada en el paciente
y su familia.
9.Finalmente,
es de particular importancia la historia familiar:
se debe recoger información detallada
y realizar árbol genealógico
completo, consignando individuos afectados
y no afectados, patología central y
otras aparentemente no relacionadas, poniendo
especial énfasis en sexo de los afectados,
severidad de los síntomas en generaciones
sucesivas y consanguinidad. Con varios individuos
afectados, es posible definir el tipo de herencia:
autosómica dominante o recesiva, ligada
al X, o mitocondrial. Los casos aislados pueden
corresponder a trastornos recesivos o ligados
al X con bajo números de hijos en distintas
generaciones (familia no informativa). La
ausencia de antecedentes familiares no descarta
una enfermedad hereditaria, pudiendo corresponder
a mutaciones nuevas de cuadros con alta tasa
de mutaciones (distrofias distrofinopáticas),
a casos de paternidad dudosa, o casos en que
no hay información completa de la familia
disponible. Es muy importante tener presente
que la información relativa a los familiares
afectados puede no surgir espontáneamente
o incluso puede ser negada en el caso de enfermedades
hereditarias cuyas implicancias diagnósticas
y pronósticas pueden constituir una
carga emocional significativa para el o los
familiares afectados. En estos casos la obtención
de la historia familiar puede requerir todo
un proceso de investigación cuidadoso
y progresivo.
¿Qué
buscamos en el examen físico?
1.El
examen se inicia con la inspección
con énfasis en:
a)Aspecto
facial y general: La debilidad facial es frecuente
en las Distrofia Miotónica y Facio-escápulo-humeral
y la miopatía nemalínica. Habitualmente
confiere un aspecto especial con facies alargada,
escasa mímica facial, boca entreabierta
o en “V” invertida. Por el contrario
cuadros de motoneurona que cursan con severa
debilidad de extremidades como la Atrofia
Muscular Espinal tipo 1 (Werdnig Hoffman)
tienen característicamente indemnidad
facial con excelente fuerza y mímica
facial.
b)Trofismo:
observamos la constitución y masa muscular
en general, buscando hipo o hipertrofias,
precisando su distribución y asimetrías
que puedan dar cuenta de atrofias monomiélicas
(de una extremidad) o localizada en segmentos
proximales, distales o de algunos segmentos
específicos como la lengua, cuya atrofia
sugiere denervación por compromiso
de nervios hipoglosos o de las motoneuronas
del núcleo de este par bulbar. Algunas
distrofias musculares presentan patrones particulares
de atrofia como la atrofia selectiva del compartimiento
posterior del muslo en las calpainopatías
o atrofia del compartimiento posterior de
la pierna en las disferlinopatías.
La hipertrofia muscular es también
un signo característico de ciertos
cuadros musculares: hipertrofia generalizada
que confiere a los niños un aspecto
“musculoso” puede observarse en
canalopatías como la Miotonía
Congénita de Thomsen o localizada en
gemelos, vasto lateral de cuádriceps,
lengua, deltoides y glúteos en la Distrofia
de Duchenne. Estos signos son muy importantes
dado que pueden estar presentes antes que
la debilidad o los problemas motores sean
significativos.
c)Alteraciones
ortopédicas: El pie cavo, bot, plano
y la escoliosis son frecuentes en cuadros
neuromusculares. El pie cavo se observa en
las polineuropatías hereditarias y
si es asimétrico obliga a buscar una
disrafia. Pie bot es la contractura aislada
más frecuente y puede estar presente
en disrafias, distintos tipos de artrogriposis,
distrofias musculares congénitas y
es un signo clave en la Distrofia Miotónica
Congénita oligosintomática.
d)Fasciculaciones,
descritas como movimiento “en bolsa
de gusanos”, son signo de denervación.
Su presencia en la lengua traduce denervación
por compromiso de nervios hipoglosos. Temblor
postural y/o de acción puede observarse
en algunas polineuropatías hereditarias.
El poliminimioclonus es un fino temblor distal
de los dedos, frecuente en atrofias espinales,
secundario a fasciculaciones de los músculos
intrínsicos de la mano.
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Figura 2a
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Figura 2a
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e)Postura
y marcha: La marcha anadina (de pato) o con
bamboleo de la pelvis refleja debilidad de
músculos proximales (abductores, extensores
de cadera y cuádriceps) y orienta a
miopatías. La marcha estepada (steppage
en inglés) se caracteriza por la elevación
y flexión exagerada del muslo sobre
la pelvis para levantar la extremidad distal
y “lanzarla” hacia delante a causa
de la debilidad de los músculos distales
como el tibial anterior y perineos. Esta marcha
es característica de las polineuropatías
y de algunas miopatías distales menos
frecuentes.
f)Finalmente
en la inspección observamos la forma
como se incorpora el niño del suelo.
Niños con debilidad proximal emplean
para hacerlo la maniobra de Gowers, en que
se levantan apoyando las manos sobre los muslos,
como si treparan sobre sí mismos (figura
2a y 2b).
g)El
examen debe incluir marcha, en puntas de pie
y en talones, carreras y la incorporación
desde el suelo, ya que grados menores de debilidad
pueden pasar desapercibidos sin estas maniobras.
2.El
examen continúa con la evaluación
de fuerza muscular en que se evalúan
músculos proximales y distales de extremidades,
considerando inervación y definiendo
si la distribución de la debilidad
apoya compromiso de motoneurona, de raíz,
plexo, nervio periférico, unión
neuromuscular (UNM) o músculo. Los
grupos musculares habitualmente examinados
en extremidades superiores incluyen deltoides,
bíceps, tríceps, flexores y
extensores de muñeca. En extremidades
inferiores se evalúan glúteos
mayores (extensores de cadera), glúteos
medios (abductores de cadera), cuádriceps,
tibiales anteriores, gemelos y peroneos. Si
sospechamos compromiso selectivo de un nervio
(mononeuropatía), de plexo (plexopatía)
o raíz (radiculopatía) haremos
el examen dirigido a los músculos inervados
por el nervio, raíz o plexo en cuestión.
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Tabla
3. Escala de evaluación de fuerza
muscular del Medical Research Council
(MRC) (6) |
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5
Fuerza normal
4 Movimiento activo contra gravedad
y resistencia menor
3 Movimiento activo contra gravedad
2 Movimiento, sin gravedad
1 Ausencia de movimiento, se palpa
contracción muscular
0 Ausencia de contracción |
|
La
distribución es especialmente importante
para establecer la localización del
compromiso en la unidad motora, y si bien
existen excepciones, las miopatías
producen en general debilidad de predominio
proximal en tanto que las polineuropatías
debilidad de predominio distal.
Para
cuantificar fuerza, la escala más utilizada
y probablemente con menor variación
inter.-examinador es la Escala del Medical
Research Council que aparece en la tabla 3.
3.La
palpación del músculo permite
definir consistencia, sensibilidad, calcificaciones
y contracturas. En muchas distrofias musculares
los músculos se palpan de consistencia
gomosa (“como caucho”) en las
zonas de hipertrofia muscular. Miopatías
metabólicas o inflamatorias pueden
presentar sensibilidad dolorosa a la palpación
de los músculos afectados.
4.El
examen de movilidad articular permite identificar
contracturas que aparecen en algunas articulaciones
producto del desbalance muscular originado
por músculos antagonistas que se comprometen
en grado distinto. Las contracturas son más
frecuentes en las distrofias musculares y
poco prominentes o tardías en las enfermedades
de motoneurona. En distrofia de Duchenne las
contracturas más precoces son las de
flexores de cadera (desbalance entre flexores
y extensores de cadera) y de tobillos (desbalance
de dorsiflexores y flexores plantares del
pie).
5.La
percusión del músculo permite
evidenciar miotonía o dificultad del
músculo para relajarse, la que puede
ser evocada por la acción del músculo
(por ejemplo empuñar las manos para
observar la dificultad en la posterior extensión
de los dedos) o por la percusión directa
del músculo con el martillo de reflejos.
Esto puede buscarse en músculos de
extremidades o en la lengua. La miotonía
es un fenómeno característico
en las miotonías congénitas,
algunas de las Parálisis Periódicas
y en la Distrofia Miotónica de Steinert
en la que puede no estar presente en el recién
nacido, por lo que debe buscarse en los familiares
(especialmente la madre).
6.El
examen de tono permite establecer la presencia
de hipotonía, característica
de la mayoría de los cuadros neuromusculares
y que en los trastornos de la unidad motora
es proporcional al grado de debilidad.
7.El
examen de los reflejos osteotendíneos
(ROT) permite definir la topografía
de la afección. En las enfermedades
de motoneurona la hipo o arreflexia es global
o de predominio proximal, en las neuropatías
es de predominio distal y en las miopatías
los reflejos distales se encuentran más
vivos que los proximales. En el caso de las
radiculopatías o plexopatías
la hipo o arreflexia dependerá del
segmento comprometido. Los principales reflejos
osteotendíneos (ROT) y su nivel de
integración correspondiente se resumen
en la tabla 4.
Los
signos del examen más característicos
de compromiso de los distintos componentes
de la unidad motora se resumen en la tabla
5.
¿Qué
estudios de laboratorio tenemos disponibles
para el estudio de los trastornos neuromusculares?
Los
exámenes de utilidad en el estudio
de las ENM tienen indicaciones y utilidad
precisas. Su rendimiento se relaciona directamente
con una buena indicación, interpretación
y conocimiento de sus limitaciones.
•
Enzimas Musculares: Creatinkinasa o creatin-fosfoquinasa
(CPK)
•
Estudios electro-fisiológicos
•
Velocidad de conducción nerviosa
•
Electromiografía
•
Estudios (electromiografía) de fibra
única
•
Test estimulación repetitiva
•
Estudios de respuesta a anticolinesterásicos:
•
Test de Tensilón MR (cloruro de edrofonio)
o neostigmina
•
Estudios histopatológicos
•
Biopsia muscular
•
Biopsia de nervio
•
Estudios imagenológicos
•
Ecografía, tomografía axial
computada (TAC) y resonancia magnética
de músculos
•
Estudios bioquímicos y genéticos
específicos.
Enzimas
musculares
Varias
enzimas son útiles en el estudio de
las enfermedades musculares: transaminasas,
lactato dehidrogenasa (LDH), aldolasa y creatinkinasa
o creatinfosfokinasa (CK). La CK existe en
tres isoformas: la isoforma BB existe sólo
en encéfalo, la MM en tejido muscular
esquelético y cardíaco y la
fracción MB se encuentra en varios
tejidos. El músculo esquelético,
aunque contiene preferentemente la fracción
MM, contiene además alrededor de un
5% de isoenzima MB lo que aumenta hasta un
25% en el músculo inmaduro normal,
por lo que sus resultados deben ser cuidadosamente
interpretados en el recién nacido (7).
Los eritrocitos y el hígado no contienen
esta enzima, por lo que la hemólisis
y la disfunción hepática no
aumentan los valores de CK. La necrosis de
fibras musculares, característica de
las distrofias musculares, aumenta la concentración
sérica de CK, pero es necesario considerar
que también lo aumentan el trauma muscular
y el parto (vaginal o cesárea) especialmente
durante las primeras 30 horas post parto (8).
Imagenología
Ecografía,
TAC y resonancia magnética de músculo
se han utilizado en la localización
de músculo anormal para dirigir la
biopsia, teniendo especial utilidad en el
diagnóstico de miopatías inflamatorias.
Las imágenes de músculo han
cobrado importancia ya que permiten identificar
el compromiso selectivo de algunos grupos
musculares en los diferentes segmentos y orientar
el estudio genético molecular.
Estudio
electrofisiológico
El
estudio electrofisiológico es de utilidad
para orientar el diagnóstico en casos
clínicamente poco definidos de síndrome
hipotónico. Sin embargo, hay que considerar
que los resultados de estos análisis
no son siempre específicos, dependen
de la experiencia del examinador y por sobre
todo deben ser interpretados de acuerdo a
la clínica del paciente.
La evaluación
electrofisiológica incluye el estudio
de conducción nerviosa sensitiva y
motora y el registro de la actividad eléctrica
muscular mediante electrodos de aguja introducidos
en el músculo (9).
En la electromiografía
se analiza:
1.Actividad
de inserción, que corresponde al daño
mecánico provocado en las fibras con
la inserción de la aguja, generalmente
aumentada en procesos inflamatorios.
2.Presencia
de actividad espontánea en reposo,
lo que es anormal, especialmente la presencia
de fasciculaciones, fibrilaciones y ondas
positivas, secundarias a denervación,
especialmente por compromiso de motoneurona
inferior. La inserción de la aguja
puede provocar descargas repetitivas de potenciales
de acción como en las miotonías,
o ráfagas de potenciales de denervación
(ondas positivas).
3.Potenciales
de acción de unidad motora. La activación
del músculo provoca descarga de potenciales
de acción de unidad motora (PAUM) voluntarios
que son analizados en cuanto a su duración,
amplitud y fases. Potenciales de acción
muscular breves, pequeños y polifásicos
son característicos de los procesos
miopáticos, pero se encuentran con
mayor frecuencia en el niño que en
el adulto normal y deben interpretarse con
precaución, de acuerdo a su frecuencia
y distribución. En los procesos neuropáticos
crónicos es común encontrar
potenciales de mayor amplitud, anchos y polifásicos.
Patrón
de interferencia. Con el aumento de esfuerzo
muscular se produce reclutamiento proporcional
y ordenado de unidades motoras, generando
un patrón de interferencia completo
cuando las unidades motoras individuales no
pueden reconocerse. Un patrón de interferencia
completo con esfuerzo moderado o leve es característico
de los procesos miopáticos primarios,
en que una gran cantidad de unidades motoras
deben reclutarse para generar este esfuerzo
muscular mínimo. Por el contrario,
en los procesos neuropáticos se registra
un patrón de interferencia simple,
en que pocas unidades motoras descargan a
frecuencia aumentada. (10)
El estudio de
velocidad de conducción nerviosa (VCN)
se basa en la obtención de potenciales
de acción muscular mediante la estimulación
eléctrica de un nervio en dos puntos
distintos y midiendo el tiempo de aparición
de ambos (latencias). Dividir la distancia
recorrida por este valor (tiempo) permite
obtener la velocidad de conducción
del impulso nervioso. Los valores de velocidad
de conducción nerviosa dependen de
la edad, siendo en el recién nacido
del 50% de lo observado en el adulto y alcanzando
los valores del adulto cerca de los 4 años.
(11)
Las anormalidades
de la conducción nerviosa permiten
dividir las polineuropatías en desmielinizantes,
que presentan prolongación de las latencias
y disminución de las velocidades de
conducción nerviosa; y axonales, en
que las latencias y las velocidades son normales
pero las amplitudes de los potenciales están
significativamente reducidas.
Histopatología
La biopsia muscular
puede obtenerse mediante punción o
una intervención quirúrgica
a cielo abierto. La muestra debe ser manejada
adecuadamente, en fresco, congelada en isopentano
enfriado en nitrógeno líquido
y sometida a tinciones corrientes y técnicas
de histoquímica. Si se sospecha una
miopatía congénita el examen
de elección es la biopsia muscular
con técnicas de histoquímica
que permiten diferenciar tipos de fibras y
anormalidades estructurales, (cuerpos de nemalina,
núcleos centrales) y procedimientos
que permitan el análisis de proteínas
estructurales de la membrana de la fibra muscular
como la distrofina en distrofias distrofinopáticas
(Duchenne y Becker), merosina en la Distrofia
Muscular congénita, y otras proteínas
asociadas (sarcoglicanos, distroglicanos,
disferlina) que se relacionan a diferentes
tipos de distrofias de cinturas.
Genética
molecular
El diagnóstico
definitivo de muchas de las ENM se realiza
actualmente mediante análisis de ADN,
como en Atrofia Muscular Espinal y Distrofia
Miotónica. Es importante recordar que
los estudios genéticos tienen limitaciones,
puesto que no permiten distinguir entre fenotipos
leves y severos causados por la misma alteración
genética y en esos casos el pronóstico
sigue dado por el análisis del conjunto
de elementos clínicos y de laboratorio.
Ejemplo de esta situación es el estudio
genético en AME, que si bien posibilita
el diagnóstico de certeza de la AME
asociada al cromosoma 5, no permite diferenciar
AME tipo 1, 2 o 3. Lo mismo ocurre en el análisis
de deleciones en el gen de la distrofina que
tiene una sensibilidad limitada (positividad
que no supera el 60%) y no permite diferenciar
entre Duchenne y Becker. (12)
Otros
estudios:
Una larga lista
de exámenes tendientes a pesquisar
las complicaciones que se asocian a los diferentes
trastornos neuromusculares es parte del estudio
habitual. Exploraciones respiratorias, nutricionales,
endocrinas, gastrointestinales, cardíacas,
ortopédicas y otras van a depender
de la patología y de las complicaciones
más frecuentemente relacionadas a ella.
Ejemplos clásicos son: estudio cognitivo
(en busca de compromiso intelectual característico),
cardiaco y respiratorio en Distrofia de Duchenne;
estudio auditivo, oftalmológico y cardíaco
en distrofia facio-escápulo-humeral
y estudio oftalmológico, endocrino
y cardiaco (buscando trastornos del ritmo)
en Distrofia Miotónica.
Síntesis
Las
herramientas más importantes en el
estudio de las ENM en Pediatría son
la anamnesis y el examen clínico neuromuscular,
completo y detallado. Este abordaje eminentemente
clínico permite:
•
establecer diagnóstico sindromático
•
orientar hacia cuadros específicos
más probables
•
dirigir el estudio a solicitar
El laboratorio
neuromuscular ayuda al diagnóstico
diferencial entre fenotipos comunes y, si
bien ha contribuido al mejor conocimiento
e identificación de estas patologías,
es esencial conocer sus indicaciones, aportes
y limitaciones.
El esfuerzo
diagnóstico tiene como objetivos establecer
un consejo genético, definir el pronóstico
aproximado según las posibilidades
terapéuticas disponibles a nivel mundial
y establecer un plan terapéutico actualizado
y orientado a mantener función, prevenir
complicaciones y mejorar calidad de vida.
Tan importante
como lo anterior es identificar cuadros de
menor prevalencia que los genéticamente
determinados en los niños, pero la
mayoría con tratamiento efectivos.