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ISSN
0718-0918
Vol
2, N° 1, Abril 2005
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| Aspectos
biológicos del desarrollo psicomotor |
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Dra.
María de los Ángeles Avaria
Departamento Pediatría y Cirugía
Infantil, Facultad de Medicina,
Universidad de Chile.
Unidad de Neurología, Hospital de Niños
Roberto del Río. |
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Introducción
El
sistema nervioso humano percibe, procesa,
almacena y ejecuta en respuesta a la información
que recibe del medioambiente interno y externo
con el fin primordial de asegurar la supervivencia
de la especie. Las capacidades claves del
cerebro se relacionan a desarrollar habilidades
para la supervivencia individual, la selección
de pareja y procreación y la protección
y cuidados de los dependientes, especialmente
los individuos jóvenes. La estrategia
primaria para lograr estos objetivos es crear
relaciones que nos conectan generando grupos
de individuos – familias, clanes, comunidades
– que nos han permitido el progreso
y el control del medio ambiente. El sistema
nervioso humano tiene sistemas neurales complejos
y poderosos dedicados a la función
de socialización y comunicación,
que incluyen desde aspectos motores que permiten
la translación, hasta el lenguaje oral,
el mejor sistema de comunicación.
El
proceso de progresiva adquisición de
estas habilidades es lo que denominamos “desarrollo“,
consecuencia de procesos cerebrales definidos
genéticamente en interacción
permanente con el ambiente. Esta relación
entre genética o naturaleza versus
ambiente o nutrición en sus aspectos
más amplios ha generado extensos estudios
y discusiones, desde modelos deterministas
como el de Gesell y Amartruda (1941), quienes
proponen que los factores genéticos
y constitucionales ejercen tan primordial
influencia sobre el desarrollo, que permiten
predecir el futuro de un niño. En contraposición
se plantea el Modelo interaccional, que establece
que a los factores biológicos implicados
en el modelo anterior hay que añadir
la interacción del ambiente para predecir
el resultado. Así niños con
problemas orgánicos constitucionales
que crecen en ambientes empobrecidos tendrán
mal pronóstico, y aquellos que crecen
en ambientes estimulantes, "nutritivos",
tendrán un resultado favorable. Más
aceptado en la actualidad es el Modelo Transaccional,
que subraya la importancia de la plasticidad
del niño en desarrollo y de su medio
ambiente. El niño, biología
y ambiente están continuamente interactuando
y provocando cambios el uno en el otro. Por
esto la predicción a largo plazo es
más difícil que en los modelos
anteriores.
Neuro-maduración
El
desarrollo del encéfalo humano comienza
muy precozmente, alrededor de la 3° a
4° semana de edad gestacional y continúa,
aunque a un ritmo decreciente, hasta la adultez.
Se ha caracterizado por la ocurrencia de 2
eventos organizacionales mayores. El primer
período se inicia con la concepción
e incluye los eventos de neurulación,
proliferación, migración, y
diferenciación. Se ha propuesto que
estos eventos son controlados por factores
genéticos y epigenéticos (fenómenos
no mutacionales pero que varían la
expresión de un gen, tales como la
metilación y la modificación
de histonas) que originan estructuras neurales
sensibles a influencias externas. El segundo
período es de reorganización,
ocurriendo durante la gestación y continuando
después del parto. Este estadio se
caracteriza por crecimiento dendrítico
y axonal, producción de sinapsis, y
cambios en la sensibilidad a neurotransmisores.
Neurulación
Se
inicia con la formación de la notocorda,
que ejerce un papel inductor para la formación
de la placa y luego del tubo neural. En los
extremos cefálico y caudal queda comunicado
con la cavidad amniótica por los neuroporos
craneal y caudal. El neuroporo craneal se
cierra el día 24-25 y el neuroporo
caudal el día 27. La disrupción
de este proceso origina la espina o el encéfalo
bífido, siendo el cuadro más
frecuente el mielomeningocele.
El
cierre del neuroporo rostral conduce a la
formación del prosencéfalo,
cuyo crecimiento desigual genera la formación
de un surco entre dos esbozos de vesículas
que marca el principio de la diverticulación
transversal del prosencéfalo y conduce
a la formación del telencéfalo
y del diencéfalo.
Diverticulación
/ clivaje
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Figura 1. Holoprosencefalia
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El
proceso por el cual el telencéfalo
se convierte en una estructura de dos vesículas
se denomina diverticulación sagital.
La holoprosencefalia (HPE) (figura 1) se debe
a la falta de la diverticulación transversal
del prosencéfalo. (1,2) La mayoría
de los casos de HPE son esporádicos,
aislados o asociados a cromosomopatías
como la Trisomía 13 (Síndrome
de Patau), pero se han descrito formas familiares,
generalmente con herencia autosómica
dominante con penetrancia reducida y expresión
variable. (3,4) Un aspecto interesante se
refiere a la descripción de familiares
de pacientes con HPE, portadores de la misma
mutación, con anomalías craneofaciales
menores y neuroimágenes normales, denominadas
“microformas HPE”, con riesgo
de tener hijos con HPE más graves.
Dentro de las anormalidades craneofaciales
se describen el hipotelorismo ocular, microcefalia,
hipoplasia facial media, anormalidad o ausencia
del frenillo labial superior e incisivo maxilar
central único. (5)
Poco
después de la formación de las
vesículas telencefálicas, la
mitad ventral de la lámina terminalis
telencéfalica aumenta de grosor y se
convierte en la placa comisural, que da origen
a la comisura anterior, la comisura del hipocampo,
el cuerpo calloso y el septum pellucidum.
Es probable que la patogénesis de la
agenesia del cuerpo calloso sea la ausencia
en la placa comisural del área del
futuro cuerpo calloso o el fallo de los axones
destinados a formar el cuerpo calloso en reconocer
esta área. (6) Se ha reconocido la
hipoplasia del cuerpo calloso como un marcador
de otros trastornos más graves de la
organización cerebral. (7)
Estructura
interna
Proliferación
neuronal “neurogénesis”
Entre
el 2º y 4º mes de vida intrauterina
se produce la proliferación celular,
neurogénesis, en la matriz germinativa
periventricular del los ventrículos
laterales y 3er ventrículo para las
células cerebrales y en el labio rómbico
(4º ventrículo) para las del cerebelo.
Todas las neuronas se generan en estas regiones,
a excepción de las neuronas que originan
la capa granulosa externa cerebelosa, que
entran en mitosis durante su migración
y las del sistema olfativo que mantienen la
posibilidad de regeneración por la
persistencia de células troncales indiferenciadas
en el epitelio olfativo. (8) En los últimos
años se ha demostrado neurogénesis
en el hipocampo del cerebro adulto de mamíferos,
incluyendo humanos, cuyo significado funcional
es sujeto de discusión. (9) Se ha reportado
que esta neurogénesis puede ser inducida
por crisis epilépticas (10) y se ha
involucrado en procesos de aprendizaje (11)
y en la depresión mayor. (12) Este
nuevo conocimiento abre la posibilidad de
tratamientos derivados de este proceso. (13)
El número de células generadas
en el encéfalo fetal es entre un 30
y un 70% superior al número del adulto.
Las células “sobrantes”
sobreviven por un período de días
a semanas, tras lo cual, en forma espontánea,
se inicia una cascada de cambios degenerativos
y un proceso fisiológico de muerte
celular programada o apoptosis. (14) Las injurias
que disminuyen la proliferación de
neuronas y glía (o aumentan su apoptosis)
dan origen a cuadros de microcefalia o micro-lisencefalia;
el proceso inverso dará origen a megalencefalias
o trastornos más localizados como los
hamartomas del complejo esclerosis tuberosa
o neoplasias como el gangliocitoma. (15)
Migración
neuronal
Entre
el 3º y 5º mes ocurre la migración
de las neuronas, guiadas por procesos gliales
en base a señales químicas,
como las moléculas de adhesión
celular y factores de crecimiento neural.
Se han descrito algunos de los eventos moleculares
subyacentes al patrón temporo-espacial
de desarrollo del sistema nervioso, mediados
por genes reguladores que determinan la actividad
de otros en una secuencia definida y por lapsos
precisos y en regiones específicamente
determinadas. (16) Una variedad de insultos
intrauterinos y perinatales - como infección,
falta de oxígeno, exposición
a alcohol o drogas psicotrópicas -
pueden alterar la migración de neuronas
y la expresión del potencial genético
para muchas funciones. Dentro de las malformaciones
causadas por anormalidades de la migración
neuronal se incluyen el espectro Lisencefalia
(figura 2) / Heterotopia Subcortical en Banda
(doble corteza), (figura 3 y figura 4) el
complejo ”Cobblestone” asociado
o no a distrofia muscular congénita
y las heterotopias subependimarias (peri ventriculares)
o subcorticales. (7)
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Figura 2. Lisencefalia
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Figura 3. TAC de encéfalo.
Heterotopía en banda (doble corteza)
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Figura 4. Resonancia
magnética
del mismo paciente
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Organización
Posteriormente
toman prioridad la organización y arborización
dendrítica, axonogénesis y sinaptogénesis,
en la cual las neuronas van estableciendo
circuitos neurales de complejidad creciente.
Este proceso, además de regulado genéticamente,
es sensible a la experiencia, y es la base
más importante de la plasticidad del
sistema nervioso, (neuroplasticidad) referida
a los procesos de desarrollo normal, aprendizaje
y recuperación de lesiones. (17) Las
conexiones sinápticas pueden ser más
rígidas, con un cableado “duro”
como en las neuronas que controlan funciones
autonómicas - respiración, ritmo
cardíaco - en que se requieren conexiones
muy precisas, y este proceso está fundamentalmente
bajo control genético. Los axones que
se originan en la retina están programados
para llegar a la corteza visual del cerebro,
pero las conexiones locales específicas
dependen de señales provenientes del
ambiente. En las áreas de asociación,
las conexiones son más flexibles, pudiendo
ser modificadas hasta la edad adulta.
Desde
el punto de vista clínico, la investigación
en retardo mental ha demostrado una alteración
de la arborización dendrítica
como el hallazgo neuropatológico subyacente
en la mayoría de los casos de retardo
mental, tanto aquellos considerados genéticos
como de presumible causa ambiental. (18, 19)
Las malformaciones cerebrales que se relacionan
a trastornos de la organización cerebral
(incluyendo la migración neuronal tardía)
incluyen la polimicrogiria y esquizencefalia.
(7)
Mielinización
La mielinización,
que significa básicamente el recubrimiento
de las conexiones entre las neuronas con una
membrana especializada que permite una adecuada
transmisión de los impulsos nerviosos,
es fundamentalmente un hecho post natal, que
ocurre en ciclos, con una secuencia ordenada
predeterminada, en dirección caudo
- rostral. Al finalizar el 2º trimestre
de la gestación se han mielinizado
las raíces y médula espinales
y se ha iniciado en troncoencéfalo.
(14) El haz corticoespinal termina su mielinización
a los 2 años, el cuerpo calloso lo
hace en la adolescencia y la vía de
asociación entre la corteza prefrontal
ipsilateral y los lóbulos temporal
y parietal lo hace alrededor de los 30 años.
(20) La maduración y mielinización
normal del encéfalo se relacionan con
una reducción de la difusión
de agua y aumento de anisotropía de
difusión.
Con
el desarrollo de nuevas tecnologías
de resonancia magnética, se ha logrado
identificar alteraciones en la mielina asociadas
a retardo del desarrollo. La técnica
MRDTI (Magnetic Resonance Difussion Tensor
Imaging) detectó diferencias entre
los niños con desarrollo normal y aquellos
con retraso, los cuales no mostraban alteraciones
estructurales en la resonancia magnética
convencional. (21)
Neurotransmisores
En el encéfalo maduro, el
GABA (ácido gama -aminobutírico)
funciona como un neurotransmisor inhibitorio.
Se ha descrito que durante el desarrollo del
sistema nervioso puede también actuar
como factor trófico, influyendo en
procesos como proliferación, migración,
diferenciación, maduración de
la sinapsis y apoptosis, algunos previos a
la formación de sinapsis. El GABA media
estos procesos a través de la activación
de receptores ionotrópicos y metabotrópicos
tradicionales, y probablemente por mecanismos
sinápticos y no-sinápticos.
Sin embargo, las características funcionles
del receptor de GABA en el cerebro inmaduro
son diferentes e incluso opuestas a lo encontrado
en el cerebro del adulto. En el cerebro en
desarrollo, el GABA actúa como neurotransmisor
excitador, en gran parte debido a una concentración
intracelular relativamente alta de cloro en
neuronas inmaduras, el cual disminuye durante
el desarrollo, permitiendo que GABA llegue
a ser progresivamente inhibitorio. (22, 23)
Desarrollo,
aprendizaje y neuroplasticidad
Sherrington
en 1897 introdujo el término “sinapsis”
y que llevó al término plasticidad
sináptica para describir los cambios
en las propiedades funcionales de una sinapsis
como resultado de su actividad. (24) Se ha
propuesto que la información puede
almacenarse mediante cambios en la eficiencia
de la comunicación sináptica.
(25)
El
aprendizaje se puede describir como el mecanismo
a través del cual se adquiere información
nueva acerca del ambiente, y la memoria como
el mecanismo por el cual ese conocimiento
se retiene. Se ha dividido la memoria en aquella
explícita, definida como la involucrada
en el recuerdo conciente de información
que se puede transformar y comunicar en palabras,
y la memoria implícita, caracterizada
por el recuerdo no conciente de capacidades
como habilidades motoras (andar en bicicleta).
La memoria explícita depende de la
integridad del lóbulo temporal y de
estructuras diencefálicas como el hipocampo,
subiculum y corteza entorinal. La memoria
implícita incluye formas simples de
memoria asociativa como condicionamiento clásico,
y no asociativas como la habituación,
que depende de la integridad del cerebelo
y ganglios basales. (26)
Aunque
varias estructuras encefálicas juegan
un rol en la consolidación de formas
de aprendizaje y/o memoria, desde las observaciones
realizadas en el paciente H.M., cuyos hipocampos
fueron removidos bilateralmente como tratamiento
para su epilepsia, se ha reconocido que el
hipocampo tiene un rol fundamental en la formación
de la memoria declarativa, especialmente para
síntesis de la memoria semántica
y episódica. (27) Se acepta ampliamente
que la formación de la memoria es dependiente
de los cambios en eficacia sináptica
que permiten el refuerzo de asociaciones entre
las neuronas; de hecho, la plasticidad sináptica
actividad-dependiente, en las sinapsis apropiadas
durante la formación de la memoria,
se cree necesaria y suficiente a la vez para
el almacenaje de la información.
Ha
sido difícil entender el mecanismo
por el cual se puede alcanzar la consolidación
de conexiones sinápticas, destacando
en este esfuerzo el modelo de potenciación
a largo plazo, relacionado a activación
de receptores NMDA (N-metil-D-aspartato) y
receptores metabotrópicos (receptores
acoplados a proteínas G las cuales
activan o desactivan la síntesis de
segundos mensajeros) de glutamato.
Se
pueden diferenciar por lo menos dos componentes
de memoria: memoria de corto plazo, (de trabajo)
de algunas horas de duración, y memoria
a largo plazo, que persiste por varios días
y a menudo mucho tiempo. En el nivel celular,
el almacenaje de la memoria a largo plazo
se asocia a la expresión de genes,
síntesis de proteínas, y formación
de nuevas conexiones sinápticas. (28)
Período
vulnerable, periodo crítico y ventanas
de oportunidad
La
etapa de crecimiento y maduración acelerada
del sistema nervioso central (SNC) se considera
un “período vulnerable”
a una serie de noxas, que al actuar van a
producir patrones de daño especiales,
diferentes a lo que se puede encontrar en
un cerebro maduro sometido a las mismas. El
resultado puede ser, como en el adulto, la
pérdida de funciones adquiridas, pero
con mucha mayor frecuencia la no adquisición,
retraso, o desviación en la adquisición
de habilidades.
El
desarrollo secuencial y ordenado del sistema
nervioso da origen a otro concepto fundamental,
el de “períodos críticos”
o, como se prefiere denominar, “períodos
sensibles”. Este concepto se refiere
a la existencia momentos determinados en la
maduración del sistema nervioso en
que se establecen las condiciones para lograr
una determinada función. Si las estructuras
relacionadas a una función se mantienen
privadas de las influencias ambientales necesarias
para su desarrollo, esta función no
se logra en la forma adecuada, incluso si
estas influencias logran ejercer su acción
en un período posterior. Este conocimiento
emergió de estudios clásicos
que demostraron que si se tapaba un ojo de
un gatito durante sus primeras semanas de
vida, se provocaba la pérdida irreversible
de la visión de ese ojo debido a la
disminución de entradas sinápticas
a las neuronas corticales desde el tálamo.
(29) Este tema ha recibido gran atención,
no sólo de la comunidad científica,
sino también de parte de los medios
y la comunidad en general, desarrollando el
término relacionado de “ventanas
de oportunidad”, con importantes implicancias
desde el punto de vista educacional a nivel
escolar y especialmente preescolar. Un aspecto
bien estudiado se relaciona a la adquisición
del lenguaje. El aprendizaje de un idioma
extranjero como segunda lengua materna es
posible sólo hasta antes de la pubertad
(período ventana). Posteriormente el
aprendizaje es posible, pero con errores gramaticales
y dificultad en el acento. Las exploraciones
con Tomografía de emisión de
positrones (PET) han demostrado que si un
niño crece aprendiendo dos idiomas,
toda la actividad lingüística
se ubica en la misma área del cerebro.
Los niños que aprenden un segundo lenguaje
más tardíamente muestran dos
focos de actividad. (30) En personas de habla
inglesa los sonidos R y L se decodifican en
partes separadas del cerebro, pero estos sonidos
se procesan en la misma parte del cerebro
en aquellos en cuya lengua materna (lenguas
asiáticas) no distinguen entre estos
fonemas. (31)
La
posibilidad de inducir un mayor número
de conexiones y sinapsis a través de
técnicas de estimulación ha
sido objeto de un amplio debate. Uno de los
que ha recibido mayor atención es un
programa de audición de música,
específicamente de Mozart, aduciendo
efectos positivos en las habilidades cognitivas
y, por lo tanto, un mejor desempeño
general del individuo frente a múltiples
tareas. Una revisión reciente concluye
que existe una mejoría específica
en el desempeño de habilidades visoespaciales
después de escuchar música de
Mozart, pero tiene una corta duración
y desaparición después de algunos
minutos, (10-15 min.), (32) lo que desestimaría
el uso comercial que promueve el rápido
logro de una inteligencia superior.
Nutrición,
desarrollo encefálico y estimulación
temprana
Desnutrición
calórico –proteica y deficiencias
específicas.
La
información más relevante sobre
la relación entre desnutrición
y desarrollo del cerebro se obtuvo de la investigación
en ratas de laboratorio. La observación
que el retraso del crecimiento del cerebro
inducido por malnutrición calórico
proteica (MCP) precoz no se recuperaba completamente
con la subsecuente alimentación ad
libitum (33, 34) dieron credibilidad a la
hipótesis que un insulto alimenticio
en el período crítico del crecimiento
cerebral tiene efectos funcionales permanentes.
Sin embargo, esta premisa se ha validado solamente
en parte, fundamentalmente por la falta de
seguimiento más prolongado. Aunque
existe oportunidad para la recuperación,
hay también evidencia de lesión
cortical permanente. Se ha establecido disminución
en la densidad y arborización de dendritas
y tamaño de las células corticales.
Los sistemas de neurotransmisores también
se alteran permanentemente, como el número
de receptores del noradrenalina. (32)
La
validez de las observaciones en animales de
laboratorio y generalización al desarrollo
mental de niños desnutridos no ha sido
fácil, y se han requerido múltiples
estudios longitudinales para acumular evidencia
al respecto, sin que todavía se logren
respuestas definitivas.
Un
estudio en Guatemala demostró que los
adolescentes que habían recibido un
suplemento de 11,5 gramos de proteína
y 682 kilo calorías en período
pre y postnatal, durante los primeros 24 meses
de la vida lograron mejores resultados en
pruebas del conocimiento, cálculo,
lectura y vocabulario que aquellos que habían
recibido un suplemento menor durante el mismo
período, efecto beneficioso restringido
a los niños en el nivel socioeconómico
más bajo. (35)
Otro
estudio se refiere a niños (n = 334)
entre 6 y 60 meses provenientes de plantaciones
rurales de té en Java, que participaron
en un ensayo randomizado de suplemento energético.
A los 8 años, sólo los niños
que habían recibido el suplemento antes
de los 18 meses mostraron mejores resultados
que el grupo control, efecto restringido sólo
a memoria de trabajo. (36) La suplementación
nutricional iniciada a los 18 meses de edad
tampoco mostró efectos positivos en
un estudio en niños de talla baja en
Jamaica, pero agregando estimulación
psicomotora a la suplementación nutricional,
a través de capacitación a la
familia, se observó un aumento estadísticamente
significativo en pruebas de inteligencia y
de vocabulario respecto al grupo control sin
intervención, pero menor comparados
a los niños de talla normal. (37) Los
niños que rindieron mejor en las pruebas
tenían cuidadores con mejor cuociente
intelectual verbal y mejor educación,
lo que hace difícil distinguir de efectos
biológicos relacionados al factor genético
en la herencia de la inteligencia.
El
acto de alimentar a un niño implica
satisfacer su necesidad de nutrientes, pero
también tiene una indudable connotación
de satisfacción en la esfera emocional.
Actualmente es necesario considerar los efectos
de la desnutrición como uno de los
determinantes del desarrollo, en un marco
muy complejo de interacción de factores
biológicos, psicológicos y ambientales.
Las alteraciones asociadas a desnutrición,
como mayor número de hospitalizaciones,
falta de actividad y consecuente alteración
del vínculo madre – hijo, pueden
tener efectos más importantes sobre
el desarrollo cognitivo que la falta de nutrientes
en sí misma, especialmente si se asocian
a situaciones de negligencia o abuso infantil.
Los datos disponibles apuntan a que mejores
dietas en calidad y cantidad, junto con ambientes
estimulantes y la satisfacción de necesidades
básicas, podrían prevenir o
minimizar los efectos tempranos de la desnutrición
en el cerebro. (38)
Algunas
deficiencias específicas
Es
difícil aislar los efectos de nutrientes
específicos debido a las asociaciones
e interacciones entre los diversos componentes
dietéticos.
Hierro
Una
revisión de Cochrane en 2001 se centró
en los ensayos placebo-controlados randomizados
que examinaban el impacto de la terapia del
hierro en el desarrollo en niños menores
de 3 años portadores de anemia por
deficiencia del hierro. (39) En ensayos de
tratamiento a corto plazo con hierro, en 180
niños, no hubo diferencias en funcionamiento
mental o motor. Un estudio, encontró,
tras 4 meses de tratamiento con hierro, aumentos
de 18 puntos en escalas mentales y motoras
del Test de Bayley de desarrollo infantil.
La mayoría de los investigadores han
utilizado grupos control no anémicos,
ya que no es ético dejar de tratar
la anemia ferropriva. Estudios enfocados a
la prevención han arrojado resultados
contradictorios. (40)
Zinc
Una
revisión de los ensayos publicados
sobre los efectos del suplemento de Zinc sobre
el comportamiento y desarrollo en edades desde
fetal a escolares, mostró que los tres
estudios que examinaron actividad reportaron
aumento de la actividad relacionada al suplemento
de Zinc. De los cinco estudios que examinaron
el desarrollo del motor en lactantes y preescolares,
tres no mostraron impacto sobre esta área
y de cuatro estudios que examinaron el desarrollo
mental, tres no encontraron ningún
impacto de la suplementación del Zinc.
En escolares, dos de tres estudios encontraron
un impacto beneficioso en procesos de razonamiento.
Se ha planteado que existiría una relación
entre Zinc y procesos cognoscitivos en niños
más vulnerables, pero se destaca la
necesidad de investigación adicional
en este aspecto. (41)
Ácidos
grasos poliinsaturados de cadena larga y lactancia
materna
Existe
consenso sobre las indiscutibles ventajas
de la lactancia natural en una variedad de
aspectos del desarrollo del niño. Un
aspecto estudiado es el aporte de ácidos
grasos poliinsaturados. Se ha demostrado que
los ácidos grasos poliinsaturados de
cadena muy larga presentes en la leche materna
se asocian a una mejor maduración de
la agudeza visual. (42) Sin embargo, algunos
de los beneficios en relación al desarrollo
de la inteligencia requieren más estudios.
En una revisión reciente, se identificaron
40 publicaciones pertinentes (1929 a 2001),
de las cuales el 68% concluía que la
lactancia natural promueve la inteligencia,
pero se consideró que muchos tenían
defectos metodológicos, y que la evidencia
derivada de los dos estudios de alta más
calidad (43, 44) es menos convincente respecto
a este punto. (45)
Neurobiología
del desarrollo motor
El
desarrollo de la motricidad gruesa no requiere
mayor estimulación del ambiente, por
lo que su retraso se debe habitualmente a
causas biológicas. Existe variación
normal en la adquisición de los hitos
del desarrollo, pero en el desarrollo motor
grueso, como en la adquisición de la
marcha, esta variación es menor que
en otras áreas. Un estudio en 404 niños
con retraso de la marcha mostró que
un tercio de los niños que a los 18
meses no ha logrado dar 5 pasos en forma independiente,
presentarán alguna patología.
(46) En los niños con retraso de la
marcha y antecedentes de haber sido recién
nacidos pequeños para la edad gestacional
o de haber requerido admisión a sala
de cuidados especiales, la probabilidad aumenta
al 56%, con la mitad de los casos diagnosticados
como parálisis cerebral. (47) La displasia
de caderas no retrasa la adquisición
de hitos motores. (48)
Otras
causas de retardo motor incluyen la parálisis
cerebral en cualquiera de sus formas, las
enfermedades neuromusculares, hidrocefalia,
tumores -especialmente cerebelosos que alteran
el desarrollo del equilibrio- y enfermedades
degenerativas /metabólicas, como la
ataxia - telangectasia o la leucodistrofia
metacromática entre muchas otras.
Un
desarrollo motor grueso dentro de lo esperado
no es garantía de inteligencia normal
a futuro. Los niños con retardo mental
(RM), sin otras discapacidades, en general
adquieren la marcha independiente a edades
más tardías que los niños
con inteligencia normal, pero dentro de cada
nivel de RM existen niños que caminan
a edades comparables a los normales. (49)
Se ha reportado que sólo el 62,2 %
de los niños con RM grave y 38 % de
los con deficiencia moderada caminan después
de los 12 meses, lo que demuestra que el desarrollo
motor puede ser aparentemente normal el primer
año de vida. (50)
Mucho
más predictivo es el uso que hace el
niño de sus manos en relación
a la exploración del ambiente. La desaparición
de los reflejos primitivos y la maduración
de la función visual permiten al lactante
el uso de sus manos, y alrededor de los tres
meses, cuando lo cercano puede ser enfocado
y logra recibir información simultánea
de la vista y el tacto, se establece la base
de las futuras habilidades visomotoras. Desde
los 3 a los 6 meses progresivamente logra
la prensión voluntaria y visualmente
guiada, primero en el plano lateral y luego
en la línea media. La dominancia (dexteridad
o zurdera) no se desarrolla hasta después
del primer año y está claramente
definida sólo después de los
2 años. Un lactante que muestra una
clara predilección por una de sus manos
y cruza la línea media para tomar un
objeto debe hacer pensar en una lesión
motora como una hemiparesia.
La
manipulación de objetos refleja la
progresiva comprensión del mundo que
lo rodea. A los 9 meses el niño examina
los objetos en forma sistemática, gracias
a la capacidad de procesar información
en forma simultánea y no secuencial
como anteriormente. Manifestaciones importantes
de este desarrollo cognitivo son la aparición
alrededor de los 9 meses del sentido de permanencia
de los objetos que demuestra la representación
simbólica de los objetos y la relación
de causalidad.
Desarrollo
de la comunicación y lenguaje
En
esta área es donde el debate sobre
la importancia relativa de mecanismos biológicos
y ambientales en su desarrollo ha recibido
mayor atención. La pregunta es en que
medida habilidades cognitivas como el lenguaje
son el resultado de estructuras y predisposiciones
específicas y genéticamente
codificadas.
Se
ha planteado que si los cerebros de los niños
están predispuestos en forma innata
a aprender lenguaje, con la exposición
adecuada todos los niños con cerebros
normales deben, sin instrucción, aprender
la lengua de una manera relativamente uniforme.
Si esta hipótesis es correcta, la capacidad
de adquirir lenguaje debe ser autónoma
tanto funcional como anatómica de otras
capacidades, y las lesiones del desarrollo
o adquiridas pueden deteriorar o por el contrario
preservar específicamente la capacidad
de aprender lenguaje. Si se acepta la ponencia
que la capacidad de aprendizaje del lenguaje
no es innata, la instrucción debe ser
necesaria para aprenderlo, el curso de la
adquisición debiera variar considerablemente
en cada persona (quizás en función
de la calidad de la instrucción), no
debiera haber período crítico
para la adquisición, y no debe haber
evidencia para la especificidad funcional
o anatómica del lenguaje. (51)
Revisiones
de estudios de familias, y meta-análisis
han revelado que los factores hereditarios
cumplen un importante rol en los trastornos
específicos del lenguaje, en la dislexia
y en el desarrollo del lenguaje escrito y
hablado normal. (52)
El
trastorno específico del lenguaje (TEL)
es un trastorno del desarrollo definido clínicamente
como incapacidad de adquirir o usar el lenguaje
en forma adecuada, existiendo una educación
formal y un ambiente favorable, y en ausencia
de retraso mental, déficit motor o
sensorial. El TEL afecta aproximadamente al
7% de los niños que entran a jardín
infantil (53) y se asocia generalmente a resultados
académicos pobres si no se resuelve.
(54, 55)
Se
acepta que la mayoría de las dislexias
se relacionan a dificultades en el procesamiento
del lenguaje, primariamente a nivel del procesamiento
fonológico de los sonidos del habla,
específicamente percepción o
conciencia fonológica, que es la habilidad
de reconocer y manipular la estructura de
sonidos de las palabras. (56, 57)
Se
ha descrito alteración de la actividad
cerebral durante la lectura en niños
y adultos disléxicos, (58, 59) sin
embargo se ha reportado que intervenciones
terapéuticas mediante programas computacionales
serían capaces de generar cambios en
la función cerebral, evidenciados a
través de resonancia magnética
funcional (FRM), con mejoría clínica
en lenguaje, lectura y procesamiento fonológico.
(60)
Al
evaluar un niño es necesario diferenciar
el habla, definida como el acto motor de comunicarse
mediante la articulación de expresión
verbal, del lenguaje, entendido como el conocimiento
y uso de un sistema de símbolos usado
para la comunicación interpersonal.
El desarrollo del lenguaje se considera un
muy sensible indicador del estado de desarrollo
y es un factor predictivo de trastornos posteriores.
El lenguaje comprende no sólo el habla,
sino también el escuchar, comprender,
y la comunicación por medios no verbales.
Etiología
de retraso en adquisición de lenguaje
Aunque
retraso del lenguaje no es sinónimo
de retraso mental, éste es la causa
más frecuente de retraso del lenguaje,
y todos los niños con RM presentan
algún grado de retraso del lenguaje.
(61)
Aunque
menos frecuente que el retardo mental, más
importante aun es la pesquisa de hipoacusia.
Entre 1 a 6 por mil recién nacidos
presenta pérdida auditiva significativa,
(62) la que es necesario detectar en forma
precoz (al menos antes de los 3 meses de edad)
para lograr un mejor desarrollo especialmente
de lenguaje. (63)
Un
aspecto debatido es el rol de la otitis media
con líquido como causa de retraso de
lenguaje. Una revisión reciente (meta-análisis)
mostró una asociación de leve
a inexistente entre la hipoacusia asociada
a esta entidad y el posterior desarrollo de
habla y lenguaje. (64)
Otros
cuadros a considerar en un niño con
retardo en la adquisición de las habilidades
lingüísticas incluyen el autismo
infantil, los trastornos específicos
del lenguaje, algunas enfermedades metabólicas,
trastornos motores severos (anartria) y un
ambiente extremadamente empobrecido.
Repercusiones
de los trastornos de lenguaje
Un
estudio en Nueva Zelanda identificó
niños de tres años con retraso
de lenguaje. Un 2.6 % presentaban compromiso
sólo de la comprensión, y porcentajes
similares presentaban déficit de la
expresión y globales. Evaluados a los
7, 9 y 11 años, comparados con los
controles, presentaban en promedio resultados
estadísticamente significativos más
bajos en cuociente de inteligencia y pruebas
de lectura. Los grupos con retraso de la comprensión
y retraso global tenían considerablemente
más problemas del comportamiento que
el resto de la muestra. Los resultados de
este estudio confirman la importancia de las
alteraciones del lenguaje como predictores
de inteligencia bajo el promedio, problemas
de la lectura y del comportamiento. (65) Esto
hace tener especial cuidado con el “retraso
simple de lenguaje”, diagnóstico
frecuente especialmente entre profesionales
de la salud no médicos, considerado
de buen pronóstico pese a la escasa
información disponible, (66) y que
es un término que no aparece en las
clasificaciones de trastornos del lenguaje
más aceptadas. (67)
El
rol de la terapia de lenguaje también
ha sido objeto de estudio, buscando la mejor
manera de ayudar a este grupo de niños.
En una revisión reciente, se evidencia
la falta de estudios metodológicamente
adecuados y se concluye que la terapia de
lenguaje sería efectiva, comparada
con un control expectante, sólo en
aquellos niños sin trastornos de la
comprensión. (68)
Conclusión
Con
el conocimiento adecuado y una visión
crítica sobre las intervenciones disponibles,
el pediatra, al incluir dentro de los controles
periódicos de niño sano la evaluación
del desarrollo psicomotor, tiene la capacidad
para tomar las medidas necesarias para su
diagnóstico adecuado en el caso de
detectar una alteración y guiar a la
familia en la búsqueda de los apoyos
necesarios y elección de las intervenciones
más adecuadas a cada niño.
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