Introducción
Las
enfermedades inducidas por calor son prevenibles.
Una de las situaciones más características
en que se puede producir este problema es
en el niño que permanece en un automóvil
estacionado en un ambiente caluroso, pero
más frecuentemente se relaciona al
ejercicio en el ambiente cálido y/o
húmedo. Los niños pequeños,
lactantes y recién nacidos, están
particularmente expuestos a enfermedades por
calor. Los profesionales de la salud, profesores
y los padres deben estar informados de los
potenciales peligros asociados a esta situación
y las maneras de evitarlas.
Los niños no se adaptan a los
extremos de la temperatura con la misma eficacia
que los adultos cuando están expuestos
a un estrés por calor climático.
Las razones de esta diferencia incluyen: (1)
Los niños presentan una proporción
mayor de superficie corporal relativa a la
masa corporal que los adultos, lo que significa
una mayor ganancia de calor en un día
caluroso y una mayor perdida hacia al ambiente
en un día frío.
Los niños producen más
calor metabólico por unidad de masa
que los adultos en actividades físicas
como caminar o correr. (2)
Los niños presentan una capacidad
de sudoración menor, lo que reduce
la posibilidad de disipar calor por evaporación.
Los niños frecuentemente no
sienten la necesidad de beber en forma suficiente
como para reponer la pérdida de fluidos
asociada a ejercicio intenso, lo que genera
deshidratación que aumenta el riesgo
de de desarrollar enfermedad por calor. Los
niños con retardo mental tienen mayor
riesgo aún, al no ser capaces de reconocer
la necesidad de reponer volumen.
El
golpe de calor (GC) se caracteriza por una
alteración en el estado mental asociada
a una alta temperatura corporal, a lo que
se agrega piel seca y ruborizada en el golpe
de calor clásico. Considerado una emergencia
médica que puede amenazar la vida,
se reconoció por los romanos en el
año 24 A.C., pero recién en
el año 1946 se demostró que
el GC podía llevar a daño orgánico
múltiple, con hemorragia y necrosis
en pulmones, corazón, riñones,
hígado, cerebro e intestino (3). Aún
con un adecuado manejo, el golpe de calor
puede tener desenlace fatal y los sobrevivientes
pueden presentar secuelas neurológicas
permanentes (4). Se reconocen dos formas GC:
clásico por exposición a altas
temperaturas y golpe de calor post ejercicio,
como consecuencia de actividades físicas
en ambientes con temperatura elevada (5).
Estudios realizados durante la última
década, muestran que el golpe de calor
resulta de una falla en la termorregulación
junto con una exagerada respuesta de fase
aguda y probablemente con alteración
en la expresión de las proteínas
de shock por calor (6). Potenciales complicaciones
relacionadas a golpe de calor severo son:
falla renal aguda, coagulación intravascular
diseminada, rabdomiolisis, síndrome
de distress respiratorio y alteraciones del
equilibrio hidroelectrolítico y acido
base. Un mejor pronóstico se asocia
a tratamiento precoz, el que se ensombrece
cuando se retrasa por más de dos horas
(7).
Definición
Dentro
de las entidades relacionadas con calor, se
incluyen el síncope por calor, calambres
por calor, agotamiento por calor y GC, siendo
esta última la más grave (3).
Se ha involucrado la hipertermia en el Síndrome
de Muerte Súbita y se ha descrito en
recién nacidos y lactantes por sobre-abrigo,
especialmente en ambientes muy calurosos (8).
Síncope
por calor
Se presenta
como sensación de debilidad causada
por vasodilatación periférica,
secundaria a una alta temperatura ambiental
(3)
Calambres
por calor
Se
refiere a calambres musculares que ocurren durante
el ejercicio en ambientes de alta temperatura,
en relación con déficit de sal.
Generalmente tienen evolución benigna
(9).
Agotamiento
por calor
Ocurre
cuando el individuo llega a estar deshidratado
y débil, frecuentemente con nauseas
y vómitos, secundarios a la excesiva
sudoración que lleva a perder agua
y sal. La depleción de sal, en este
cuadro se presenta usualmente cuando una persona
no aclimatada se ejercita en un ambiente de
alta temperatura y solamente bebe agua. La
temperatura corporal puede no estar elevada,
y no hay daño tisular (3).
Golpe
de calor
Es
causado por la elevación de la temperatura
corporal asociada a una falla en el sistema
de la termorregulación. Se define como
una enfermedad grave causada por temperatura
elevada, de cuantía variable definida
como una temperatura rectal que excede los
40,6 º C (10), y anormalidades del sistema
nervioso central (SNC) como delirio, convulsiones
o coma, que se producen como consecuencia
de exposición a calor ambiental (GC
clásico) o por ejercicio intenso en
ambientes con temperatura elevada (GC post
ejercicio) (4). En base a la fisiopatología
de este cuadro, también se ha definido
como una forma de hipertermia asociada con
inflamación sistémica que lleva
a falla orgánica múltiple en
la que predomina la encefalopatía (11).
Incidencia
Los
datos de incidencia de golpe de calor son
imprecisos porque esta condición estaría
subdiagnosticada y por la variabilidad de
la definición de muerte asociada a
calor. En un estudio epidemiológico
durante olas de calor en áreas urbanas
de Estados Unidos de Norteamérica la
incidencia de GC varió de 17,6 a 26,5
casos por 100.000 habitantes (6).
La
mortalidad por golpe de calor varía
entre 10 y 50% según datos de los últimos
50 años (12).
Patogenia
El
polimorfismo genético podría
determinar la susceptibilidad al calor. Los
genes involucrados regulan la actividad de
citokinas, proteínas de la coagulación
y muchas proteínas involucradas en
la adaptación al calor (13). La progresión
de estrés por calor a GC es causada
por una combinación de eventos incluyendo
fallas en la termorregulación, exagerada
respuesta de fase aguda al calor y alteración
en la producción de proteínas
de shock por calor (11).
Termorregulación
El
calor corporal total es producto del calor
ambiental, más el generado por el propio
metabolismo, el cual debería ser disipado
para mantener un rango de temperatura corporal
que evite disfunción celular y enzimática.
En humanos este rango es usualmente del orden
de 36,5 a 37,5”C, aun en ambientes de
temperatura elevada (14). Un aumento en la
temperatura cercano a 1º C activa receptores
de calor periféricos e hipotalámicos,
que como respuesta aumentan la distribución
de flujo sanguíneo hacía la
superficie corporal y también inician
la sudoración (7). Si el aire que rodea
la piel no está saturado con agua se
produce la evaporación que enfría
la superficie corporal. La evaporación
de 1,7 ml de sudor consume 1 kcal de energía
de calor, y su máxima eficiencia se
produce en un ambiente seco y ventilado (11).
El mayor flujo sanguíneo hacía
la piel es derivado desde la circulación
central, principalmente desde intestino y
riñones (15). La pérdida de
agua y sal por sudoración puede ser
cercana a dos litros por hora, debiendo ser
repuesto por una apropiada ingesta de agua
y sal. La deshidratación y pérdida
de sal alteran los mecanismos de termorregulación
(11). Existe alguna distinción entre
GC clásico y GC post ejercicio que
involucra este punto, ya que se ha postulado
que la falla en la termorregulación
(disminución de la sudoración),
puede ser más importante en GC clásico
que en el post ejercicio (3).
Aclimatación
Sucesivos
incrementos en el nivel de esfuerzo físico
en ambientes calurosos gatillan mecanismos
adaptativos, lo que permite al individuo trabajar
seguro expuesto a grados de calor previamente
intolerables (4). El proceso de aclimatación
requiere varias semanas e involucra aumento
del rendimiento cardiovascular, activación
del eje renina angiotensina aldosterona, conservación
de sal por parte de riñones y glándulas
sudoríparas, aumento del volumen plasmático,
aumento de la filtración glomerular,
aumento en la tasa de sudoración y
aumento en la capacidad para resistir la rabdomiolisis
(16).
Respuesta
de fase aguda
La
respuesta de fase aguda al estrés por
calor es una reacción coordinada que
involucra células endoteliales, leucocitos
y que promueve la reparación y protege
contra la injuria tisular (17). Una variedad
de citokinas son producidas en respuesta al
calor corporal externo o endógeno (15).
La interleukina 6 producida durante el estrés
por calor modula la respuesta inflamatoria
aguda local y sistémica, controlando
los niveles de citokinas inflamatorias (18).
La progresión sistémica de la
respuesta inflamatoria involucra a otras células
como monocitos (19).
Respuesta
al shock por calor
Las
células responden ante el calor repentino
produciendo proteínas de shock por
calor o proteínas de estrés
por calor, cuya expresión esta controlada
en forma primaria por el nivel de transcripción
genética. El aumento en el nivel de
estas proteínas en la célula
induce un estado de tolerancia transitorio
a un nivel de calor previamente intolerable,
gracias al cual la célula sobrevive
(20). La proteína de shock por calor
número 72 es la principal proteína
que se acumula en el cerebro (7). El mecanismo
por el cual la proteína de shock por
calor protege a la célula se relaciona
a su función de protector molecular,
al unirse en forma parcial a otras proteínas,
impidiendo su desnaturalización irreversible
(20). Estas proteínas también
protegen de la hipotensión arterial
sistémica, isquemia cerebral y juegan
un rol en la aclimatación (16). Cuando
su síntesis esta bloqueada ya sea por
polimorfismo genético o por anticuerpos,
la célula es extremadamente sensible
al estrés por calor, lo que predispone
al desarrollo del cuadro patológico
de GC (7).
Progresión
de estrés por GC
Fallas
en la termorregulación, exagerada respuesta
de fase aguda y alteración en la expresión
de proteínas de shock por calor pueden
contribuir en la progresión de estrés
por calor a golpe de calor (11).
Falla
en la termorregulación
Frente
al estrés por calor, una falla en el
incremento del gasto cardiaco relacionado
a la depleción de agua o sal, una enfermedad
cardiovascular o medicamentos que interfieran
con la función cardiaca, pueden interferir
con la tolerancia al calor y aumentar la susceptibilidad
a GC (11).
Exageración
de la respuesta de fase aguda
Durante
el ejercicio intenso o hipertermia el flujo
sanguíneo se desvía a músculos
y piel, llevando a isquemia intestinal, haciendo
más permeable el intestino. Existe
abundante evidencia de que este fenómeno
ocurre en animales, pero ésta es mucho
menor en el hombre. En estudios en primates
se ha demostrado que endotoxinas intestinales
pasan a la circulación a temperaturas
de 40° C, aumentando este paso a mayores
temperaturas. La administración de
anti-endotoxinas antes del estrés por
calor detiene la inestabilidad hemodinámica,
sugiriendo que las endotoxinas estarían
involucradas en la progresión a GC.
Las endotoxinas aumentan la producción
de citokinas inflamatorias que inducen activación
de células endoteliales. Estas citokinas
y factores derivados del endotelio pueden
interferir con la termorregulación
normal, ya sea por aumento del nivel de temperatura
al cual la sudoración es activada,
como por alteración del tono vascular
de la circulación esplácnica,
precipitando así hipotensión,
hipertermia y GC (15).
Alteraciones
en la respuesta al shock por calor
El
estrés por calor induce acumulación
de proteínas de estrés por calor,
lo que lleva a aumento en la tolerancia frente
al calor y otros injuriantes como isquemia,
hipoxia, irradiación ultravioleta y
presencia de endotoxinas. En el GC se ha observado
que esta respuesta adaptativa está
atenuada, lo que sugiere que tendría
un rol protector. Condiciones que alteran
esta respuesta frente al calor son; edad avanzada,
falta de aclimatación al calor y ciertos
polimorfismos genéticos, las que darían
una mayor predisposición a desarrollar
GC (20).
Calor
El
calor en forma directa induce injuria tisular;
la severidad de esta va a depender del punto
térmico crítico máximo,
que corresponde al valor de temperatura y
tiempo de exposición a ésta
en los que se inicia la injuria tisular. Se
ha estimado que en humanos este punto estaría
entre 41,6º a 42º C por un tiempo
de 45 minutos a 48 horas. Temperaturas extremas,
entre 49º a 50º C destruyen todas
las estructuras celulares y la necrosis celular
ocurre en menos de 5 minutos (16).
Factores
de riesgo
Edad
Las
edades extremas tienen mayor riesgo de desarrollar
GC. Los niños menores de 15 años
no tienen suficiente superficie corporal para
disipar el exceso de calor, presentan baja
tasa de sudoración y lenta tasa de
aclimatación (1). En personas mayores
de 65 años se ha encontrado que presentan
alteraciones en el centro de regulación
térmica (6).
Ambiente
El
mecanismo para la disipación del calor
es la sudoración, cuya efectividad
depende de la temperatura y humedad ambiental,
siendo óptima en condiciones de baja
humedad y buena ventilación. Si la
temperatura ambiental se aproxima o supera
la temperatura corporal, la efectividad de
este mecanismo disminuye (21).
Actividad
El
ejercicio intenso es un factor de riesgo para
desarrollar GC especialmente en atletas, personal
militar y otros que practican deportes vigorosos
(4). También incluye riesgo ocupacional,
por exposición a ambientes de altas
temperaturas, como mineros y bomberos (22).
Sexo
El
GC post ejercicio y la rabdomiolisis son poco
frecuentes en mujeres. El sexo femenino esta
protegido, probablemente debido a que la temperatura
corporal a la cual el reflejo de termorregulación
se activa en mujeres es menor que en los hombres.
No está claro si hay un efecto protector
dado por los estrógenos, o si el hombre
genera más calor con el trabajo muscular
(4).
Medicamentos
Un
estudio realizado en 1998, durante una ola
de calor en Nueva Orleans, identificó
drogas por screening toxicológico en
8 pacientes con GC. La droga más frecuentemente
encontrada fue cocaína y también
se encontró difenilhidramina, antidepresivos
tricíclicos y fenotiazinas. Seis de
estos pacientes sufrieron rabdomiolisis (75%),
3 coagulación intravascular diseminada
y de estos últimos, 2 pacientes murieron
(25%) (21).
Otros medicamentos involucrados incluyen los
que alteran la termorregulación como
diuréticos, beta bloqueadores, anticolinérgicos,
butirofenonas y alcohol (7), los que aumentan
la tasa de producción metabólica
de calor como benzodiazepínicos, efedra
presente en suplementos alimenticios, anfetaminas
y cocaína (7) y otros fármacos
antihistamínicos y antiparkinsonianos
(3).
Otros
factores de riesgo para desarrollar este cuadro
incluyen enfermedad cardiovascular, enfermedades
de la piel como psoriasis o eczema, enfermedades
que incrementen la producción de calor
como hipertiroidismo, el bajo nivel socioeconómico,
obesidad, prolongada exposición solar
y presencia de historia previa de enfermedad
relacionada al calor (7).
Cuadro
clínico
Disfunción
neurológica
Para
el diagnóstico de GC deben estar presentes
hipertermia y disfunción del SNC, siendo
esta última una característica
principal del cuadro. Las alteraciones neurológicas
están presentes tanto en el tipo clásico
como en el post ejercicio, sin embargo en
el segundo estos síntomas tienden a
ser más transitorios (23). La disfunción
del SNC usualmente es marcada, pero también
puede ser solapada manifestándose sólo
como conducta inapropiada o alteración
del juicio. Las alteraciones más frecuentes
son el delirio o coma y convulsiones, que
ocurren principalmente durante el enfriamiento
(4). La disfunción neurológica
es atribuida a trastornos metabólicos,
encefalopatía metabólica, edema
cerebral, isquemia y posiblemente daño
cerebral por hipernatremia (24).
El SNC, principalmente el cerebelo, es muy
vulnerable a la injuria por calor, con efectos
persistentes. Se han reportado casos de mielinolisis
pontina (23) y atrofia cerebelosa progresiva
en sobrevivientes 10 semanas después
del insulto hipertérmico (4).
Seguimientos
longitudinales de casos que cumplían
con definición de GC clásico,
durante una ola de calor el año 1995
en Chicago, reunieron un total de 58 pacientes
que fueron hospitalizados. Las alteraciones
neurológicas que presentaron fueron
coma (33 pacientes), delirio (2 pacientes),
letargia (8 pacientes), desorientación
(6 pacientes) y convulsiones (9 pacientes).
De los 46 sobrevivientes seguidos solo 11
pacientes no mostraron secuelas neurológicas,
(24%), 20 presentaron disfunción leve
(43%) y 15 alteraciones severas (33%)
El
estudio mediante neuroimágenes en 35
de estos casos demostró atrofia cerebral
en 15 pacientes y normalidad en los restantes.
En 16 pacientes se realizó electroencefalograma
durante las primeras 24 horas de hospitalización
sin hallazgos de focalización en ninguno
de ellos. (4)
Compromiso
cardiovascular
El
sistema cardiovascular se encuentra frecuentemente
involucrado, lo que limita los mecanismos
de disipación del calor. La respuesta
inicial al calor es hiperdinámica,
con aumento del gasto cardiaco, disminución
de la resistencia vascular sistémica
y aumento de la presión venosa central.
Si el estrés por calor progresa se
agrega deshidratación y vasoconstricción
y se compromete el sistema cardiovascular,
constituyendo la fase hipodinámica
en la cual disminuye el gasto cardiaco y aumenta
la resistencia vascular periférica.
El calor induce injuria tisular, en lo cual
se han involucrado factores neurohormonales
y receptores en el SNC (25). Son de común
ocurrencia la hipotensión, taquicardia
y arritmias; la hipotensión es secundaria
a múltiples mecanismos, como redistribución
de flujo a la periferia para disipar el exceso
de calor, aumento en la producción
de oxido nítrico y desbalance de fluidos
(4).
Se
ha encontrado que todos los componentes del
Electrocardiograma pueden estar afectados:
alteraciones del ritmo - taquicardia sinusal,
fibrilación auricular y taquicardia
supraventricular, - defectos en la conducción
como bloqueo de rama derecha, retraso en la
conducción ventricular, intervalo QT
largo y cambios inespecíficos de segmento
ST (26).
Alteraciones
ácido base
Pacientes
con GC presentan una alteración mixta.
En el GC clásico usualmente desarrollan
una alcalosis respiratoria que predomina sobre
la acidosis láctica, en contraste con
los post ejercicio en los que predomina la
acidosis láctica. La acidosis láctica
puede ocurrir como una respuesta normal frente
a ejercicio intenso, pero a diferencia de
la situación fisiológica en
que el lactato es rápidamente depurado
por el riñón y convertido en
glucosa, en el GC el paciente está
en shock, por lo tanto este mecanismo es menos
eficiente. La restauración del volumen
circulatorio puede llevar a empeorar la acidosis
láctica cuando el músculo es
reperfundido. El organismo compensa con alcalosis
respiratoria secundaria a un aumento en el
esfuerzo respiratorio, lo que puede llevar
a tetania por calor. Después de algunas
horas, hay un cambio en la situación,
de un cuadro mixto de acidosis y alcalosis
evoluciona hacia el predominio de acidosis
metabólica, consecuencia del daño
tisular sostenido. El paciente puede desarrollar
rabdomiolisis. Las células dañadas
liberan fosfato que reacciona con el calcio
extracelular, generando hiperfosfatemia e
hipocalcemia (7).
Precozmente
en la evolución se desarrolla hipokalemia,
resultado de un efecto catecolaminérgico
directo o secundario a hiperventilación
inducida por calor, lo que lleva a alcalosis
respiratoria. En las siguientes horas la situación
puede cambiar, la hipertermia sostenida, hipoxia
e hipoperfusión llevan a una falla
en la bomba sodio potasio, lo que provoca
salida de potasio desde la célula llevando
a hiperkalemia, la que puede ser empeorada
por hipocalcemia y falla renal aguda. La hipoglicemia
es rara, y habitualmente la hipercalcemia
e hiperproteinemia reflejan hemoconcentración
(11).
Alteraciones
gastrointestinales
El
daño hepático es frecuente,
secundario a injuria térmica directa,
hipoxia y posteriormente a la redistribución
de la circulación esplácnica.
Más frecuente que falla hepática
fulminante (27) se asiste a aumentos moderados
en aspartato aminotransferasa, alanita aminotransferasa,
gamma glutamil transpeptidasa, lactato deshidrogenasa
y bilirrubina total, las que pueden aumentar
alcanzando el máximo el tercer día
después de la injuria (4). El curso
suele ser más severo en GC post ejercicio.
Alteraciones
hematológicas
El
GC post ejercicio se asocia frecuentemente
a complicaciones hemorrágicas. Pueden
presentarse como petequias o equimosis, y
son causadas por daño térmico
directo, o relacionadas a coagulación
intravascular diseminada (CID). La literatura
es inconsistente en cuanto al desarrollo de
CID en GC clásico (4).
Alteraciones
inmunológicas
La
fisiopatología del GC tiene muchas
similitudes con el síndrome séptico.
Cuando el flujo sanguíneo es redistribuido
desde la circulación esplácnica
a la periferia, existe el riesgo de isquemia
intestinal, esto facilita la absorción
de endotoxinas bacterianas (17). En respuesta
a la absorción de endotoxinas aparecen
en la circulación sistémica,
mediadores de inflamación como el factor
de necrosis tumoral, interleukina 1, 2, 6
y 8, factor activador de plaquetas, aminas
vasoactivas y metabolitos del ácido
araquidónico, los que difunden por
todo el organismo. Este proceso, combinado
con la injuria térmica directa, lleva
a falla orgánica múltiple (4).
La terapia de purificación sanguínea
(hemofiltración continua y recambio
de plasma) pueden tener un rol en el tratamiento
del GC, al remover citokinas proinflamatorias,
mejorando la sobrevida (28).
Falla
renal aguda
La
incidencia de falla renal aguda en GC clásico
es mayor al 50% y en el GC post ejercicio
aproximadamente 30% (4). La falla renal aguda
puede afectar el parénquima o los túbulos
renales, la causa es usualmente multifactorial
incluyendo injuria térmica directa,
insuficiencia renal aguda prerrenal, por hipovolemia
e hipoperfusión (26). Factores que
la favorecen son la presencia de rabdomiolisis,
aumento en la producción de citokinas,
daño de la célula endotelial,
hipokalemia, deshidratación, liberación
de endotoxinas a la circulación sistémica
y el desarrollo de coagulación intravascular
diseminada (6).
Rabdomiolisis
Es
una complicación seria causada por
la ruptura del músculo esquelético.
Se libera mioglobina, creatinkinasa (CK) y
mediadores de inflamación a la circulación.
La mioglobina es filtrada por los riñones,
precipitando obstrucción tubular y
falla renal aguda (29). La rabdomiolisis también
participa en distress respiratorio y desbalance
hidroelectrolítico, por ejemplo hiperkalemia
(30).
Entre
los síntomas y signos de rabdomiolisis
cabe destacar la presencia de coluria, fiebre,
nauseas, vómitos, confusión,
agitación y finalmente delirio y anuria.
La rabdomiolisis puede ser detectada clínicamente
cuando la CK es mayor a 10000 U/l (29).
Coagulación
intravascular diseminada
La
injuria en la célula endotelial y la
trombosis microvascular son características
prominentes del golpe de calor. Ocurre activación
de la coagulación en forma precoz en
el curso del GC, lo que se demuestra por la
aparición de complejos trombina antitrombina
III, monómeros solubles de fibrina,
y niveles disminuidos de proteínas
C, S y de antitrombina III. La fibrinolisis
también se activa, evidenciada por
niveles aumentados de complejos plasmina-antiplasmina
y dímero D y descenso en nivel de plasminógeno.
Una vez que la temperatura regresa a la normalidad
la fibrinolísis se inhibe, lo que no
ocurre con la activación de la coagulación,
(similar a lo que ocurre en la sepsis) por
lo que los pacientes continúan en riesgo
de CID una vez normalizada la temperatura
(11).
Otras
complicaciones observadas en GC son las siguientes:
infarto al miocardio, encefalopatía,
trombocitopenia, síndrome de distress
respiratorio agudo, injuria hepatocelular,
isquemia e infarto intestinal, falla orgánica
múltiple, acidosis láctica,
déficit cerebeloso, hemiplejía,
coma, demencia y convulsiones (7).
Diagnóstico
diferencial
El
diagnóstico diferencial en paciente
con hipertermia y manifestaciones neurológicas
es complejo y extenso. Entre los cuadros a
considerar se incluyen:
-GC clásico versus GC post ejercicio
-Encefalitis
-Meningitis
-Síndrome de distress respiratorio
agudo
-Delirium tremens
-Cetoacidosis diabética
-Hipertiroidismo
-Tormenta tiroídea
-Enfermedad de Graves
-Infarto al miocardio
-Shock séptico
-Hipertermia maligna
-Arritmias cardiacas
-Toxicidad por drogas: anfetaminas, anticolinérgicos,
antidepresivos, cocaína, alucinógenos,
Inhibidores de monoamino oxidasa y salicilatos
(7).
-Síndrome de shock hemorrágico
y encefalopatía (31).
El
síndrome de shock hemorrágico
y encefalopatía se define como un síndrome
de causa desconocida, que se presenta principalmente
en niños, con abrupto inicio de fiebre
(temperatura rectal usualmente mayor a 40
grados Celsius), shock, convulsiones y coma.
Puede ser precedido de un cuadro respiratorio
o gastrointestinal (31). El mecanismo fisiopatológico
de la injuria neurológica no está
aclarado. El efecto combinado de shock, hipoxemia,
hipoglicemia, CID, acidosis metabólica,
y/o hipernatremia pueden ser la causa de las
alteraciones neurológicas. Muchos autores
sugieren que la hipernatremia puede ser un
importante factor precipitante, llevando a
severo e irreversible daño del SNC
(32). La similitud clínica y patológica
con golpe de calor sugiere que ambas entidades
estarían fuertemente relacionadas (31).
Manejo
clínico
Los
principales objetivos terapéuticos
son enfriamiento inmediato y soporte de la
función sistémica (5).
La
disipación efectiva del calor depende
de la rápida transmisión del
calor a la piel y desde aquí al ambiente.
Se debe aplicar hielo o agua fría sobre
la piel en un ambiente bien ventilado. Muchos
métodos bajan la temperatura de la
piel a cerca de 30º C, pero a la vez
gatillan vasoconstricción cutánea
y temblor. Para disminuir esta respuesta el
paciente debe ser masajeado vigorosamente
o expuesto regularmente a agua caliente (45º
C), alternando los procedimientos. No existen
estudios controlados que comparen el efecto
de distintas técnicas de enfriamiento,
tiempo de enfriamiento y resultado en paciente
con golpe de calor (11). Agentes no farmacológicos
que aceleran el enfriamiento podrían
ser útiles en el tratamiento de GC,
sin embargo el uso de dantrolene ha demostrado
ser inefectivo en estudios bien diseñados
(33). El objetivo es el enfriamiento rápido,
con descenso de la temperatura a menos de
38,9º C dentro de 30 minutos, lo que
mejora la sobrevida y minimiza el daño.
La recuperación de la función
del SNC durante el enfriamiento es un factor
de buen pronóstico (4).
El
manejo inicial (Tabla 1) en paciente con GC
incluye: vía aérea permeable,
respiración y circulación eficientes
y corrección de problemas urgentes,
incluyendo hipoxemia severa, hiper e hipokalemia
y acidosis. Ante la hipovolemia y shock es
necesario iniciar terapia con fluidos, preferentemente
cristaloides o soluciones de cloruro de sodio
isotónicas. No debería usarse
Ringer lactato, porque el riñón
es incapaz de metabolizar el lactato en forma
efectiva, lo que empeora la acidosis láctica.
El déficit total de agua debe ser corregido
lentamente: aproximadamente la mitad del déficit
debe ser administrada las primeras 3 a 6 horas
y el resto en las siguientes 6 a 9 horas (34).
| Tabla
1. Manejo inicial del Golpe de Calor |
1.ABC.
Evaluar vía aérea
y respiración. Corregir vía
aérea y respiración.
Buscar evidencia de shock, hipovolemia
y corregir con coloides, cristaloides
o ambos. Medir nivel de conciencia.
2.Chequear temperatura rectal, aplicar
métodos de enfriamiento útiles
3.Examinar y excluir otros diagnósticos
probables
4.Toma de exámenes de laboratorio
(Tabla 2)
5.Estar alerta a complicaciones
(complicaciones metabólicas
y evidencia de falla orgánica). |
|
| |
| |
Tabla
2. Exámenes de laboratorio |
|
1.Hemograma
completo, recuento globular
2.Electrolitos plasmáticos,
uremia, creatinina y glicemia
3.Calcio y fósforo sérico
4.Osmolaridad
5.Test de función hepática,
incluyendo enzimas
6.Enzimas musculares, especialmente
CK
7.Gases en sangre arterial
8.Pruebas de coagulación
9.Proteinuria, mioglobinuria y osmolaridad
urinaria. (3) |
|
| |
|
El
enfriamiento debe ser controlado con termómetro
rectal o timpánico; idealmente la temperatura
debería reducirse 0,2º C por minuto
(4). Diuréticos osmóticos pueden
ser usados para promover diuresis y prevenir
daño renal por obstrucción con
mioglobina. La oxigenación arterial
debe ser monitorizada cada una o dos horas
y también es necesaria la monitorización
electrocardiográfica. En caso de actividad
convulsiva o mioclonías los Benzodiazepínicos
pueden ser efectivos (34).
Prevención
Muchos
casos de la forma clásica y post ejercicio
son evitables. La prevención del GC
clásico requiere dar especial atención
a recién nacidos, niños menores
de 15 años y personas mayores de 65
años en climas calurosos (34). La reducción
en la incidencia de GC post ejercicio requiere
una aclimatación lenta y progresiva
(7).
La
Academia Americana de Pediatría ha
publicado las siguientes recomendaciones en
relación a la prevención en
niños y adolescentes: (1)
1.La
intensidad de las actividades que sobrepasen
15 minutos se debe reducir si la humedad relativa,
radiación solar, y temperatura del
aire está sobre niveles críticos.
Deben aumentarse los períodos de descanso.
(Recomendaciones específicas en tabla
3)
2.Una
forma de los periodos de descanso de aumento
en un día caliente es sustituir a jugadores
con frecuencia.
3.Al
inicio de un programa vigoroso del ejercicio
o después de viajar a un clima más
caliente, la intensidad y la duración
del ejercicio se deben limitar inicialmente
y después aumentar gradualmente durante
un período de 10 a 14 días para
lograr la aclimatación al calor. Si
esto no es posible, los periodos de práctica
y competición deben acortarse.
4.Antes
de iniciar una actividad física prolongada,
el niño debe estar bien hidratado.
Durante la actividad, debe asegurarse la ingestión
de líquidos (Ejemplo: cada 20 minutos
150 ml de agua fría corriente) o de
una bebida salada condimentada para un niño
que pesa 40 kilogramos y 250 ml para un adolescente
que pesa 60 kilogramos, incluso si el niño
no se siente sediento. El pesarlo antes y
después de una sesión de entrenamiento
puede verificar el estado de la hidratación.
5.La
ropa debe ser de color claro, ligera y limitada
a una capa de material absorbente para facilitar
la evaporación del sudor. La ropa saturada
de sudor se debe sustituir por ropa seca.
Nunca deben usarse trajes de goma para perder
peso.
| Tabla
3. Restricción de actividades de
acuerdo a niveles de estrés por
calor |
| WBGT (Wet Bulb Globe
Temperature = Bulbo Húmedo
Globo Temperatura) |
| Grados Celsius |
|
| Menor a 24 |
Todas las actividades permitidas,
pero esté alerta a pródromos
de enfermedad relacionada a calor
en eventos prolongados. |
| 24 – 25.9 |
Prever períodos de descanso
más prolongados en la sombra.
Exija beber cada 15 minutos. |
| 26–29 |
Detener actividad de personas
no aclimatadas o de alto riesgo.
Limitar actividades a todas las
personas (prohibir carreras larga
distancia, acortar duración
de otras actividades). |
| Mayor a 29 |
Cancelar todas las actividades
deportivas. |
|
|
Adaptado
de American Academy of Pediatrics, Committee
on Sports Medicine and Fitness. (35)
WBGT No es temperatura del aire. Es
un índice de estrés por
calor climático que puede medirse
en terreno mediante un psicrómetro.
Este instrumento, disponible comercialmente,
consta de un termómetro tradicional
de bulbo seco que mide la temperatura
del aire (T), y uno de bulbo húmedo,
(BH) para medir por diferencia la humedad
del aire. Algunos tienen adicionalmente
un tercer termómetro dentro de
un globo negro (G) para monitorear la
radiación.
El índice de estrés por
calor se calcula BHGT .7 BH temp + 0,2
G temp + 1 + 0.1 T temp. Esto destaca
que el 70% del estrés se debe
a la humedad, el 20% a la radiación
y sólo el 10% a la temperatura
del aire.
|
Pronóstico
En
pacientes que han sobrevivido a GC después
de un tratamiento precoz y agresivo se ha
observado peor pronóstico en los que
cursaron con disfunción inicial del
SNC, hipotensión persistente y descenso
en su tasa cardiovascular. En los pacientes
con GC post ejercicio, la mayoría recuperan
función renal, hematológica
y neurológica. En pacientes hospitalizados
por GC la mortalidad registrada ha sido de
21%. De los sobrevivientes el 33% experimenta
alteración neurológica persistente
en un rango de moderada a severa (4).
En
pacientes críticos, se han observado
los siguientes predictores de pronóstico:
Temperatura
Descenso
de la temperatura corporal a cerca de 38.9°
C dentro de la primera media hora de presentación
del cuadro mejora la sobrevida (4). Sin embargo
en aproximadamente el 25% de los pacientes
la injuria tisular puede continuar desarrollándose
después de alcanzar la temperatura
corporal normal, sugiriendo activación
de mediadores como endotoxinas, citokinas,
factores de injuria endotelial y activadores
de la coagulación (12).
Características
cardiovasculares
Los
pacientes con GC pueden presentar circulación
hiper o hipodinámica. Los pacientes
del segundo grupo suelen tener peor pronóstico
(3).
Marcadores
bioquímicos
Se
han descrito cambios en las concentraciones
enzimáticas. En un trabajo que controlaron
niveles de estas enzimas en un total de 36
pacientes con GC (26 fallecieron y 10 sobrevivieron),
se encontró lo siguiente:
Niveles séricos
de las enzimas creatinkinasa (CK), lactato
deshidrogenada (LDH), aspartato aminotransferasa
(AST) y alanina-aminotransferasa (ALT) al
momento de la admisión fueron significativamente
más altos en el grupo compuesto por
los fallecidos y los que hicieron enfermedad
grave, comparados con el grupo que presentó
rápida recuperación.
La enzima que
tuvo mayor asociación con mortalidad
fue LD seguida por CK, AST y ALT.
En pacientes
que sobrevivieron estas enzimas tendieron
a declinar después de 24 horas.
El uso de estas
enzimas fue comparado estadísticamente
con niveles de temperatura, anión Gap
y de potasio sérico y demostró
los mejores resultados en cuanto a establecer
pronóstico de sobrevida (3).
Conceptos
emergentes
Después
del inicio de GC la normalización de
la temperatura corporal puede no prevenir
inflamación, coagulación y progresión
a falla orgánica múltiple. Por
esta razón se han comenzado a estudiar
nuevas aproximaciones en cuanto a modular
la respuesta inflamatoria. Inmunomoduladores
como antagonistas del receptor de interleukina
1, anticuerpos de endotoxinas y corticoides
han demostrado mejorar la sobrevida en animales,
pero no se ha demostrado el mismo efecto en
el hombre (13). La coagulación y fibrinolisis
son frecuentemente activadas durante CID.
La terapia de reemplazo con proteína
C recombinante activada puede atenuar ambos
procesos, disminuyendo la mortalidad en estos
pacientes (11).
El
objetivo del desarrollo de la siguiente generación
de inmunomoduladores es obtener fármacos
selectivos que induzcan la expresión
de las proteínas de shock por calor.
Salicilatos y antiinflamatorios no esteroidales
activan los factores que inducen la transcripción
de proteínas de shock por calor en
células de mamífero (11).